¿Tus objetivos te apasionan o te obsesionan?

En diciembre, tuve el placer de asistir a la ponencia de Albert Bosch‘Passió per l’objectiu’, que ofreció en CINC. Es un apasionado de la emprendeduría y del deporte en general que ha coronado varios ochomiles y ha atravesado el Polo Sur, su última aventura. Seguro que muchos de vosotros también lo conocéis por haber participado en varias ediciones del Dakar.

Albert es un auténtico emprendedor que transmite energía, pensamiento positivo y mucha confianza porque no es un gurú que explica teorías, sino que comparte sus experiencias y lo que ha aprendido de ellas. Demuestra su espíritu aventurero sin grandiosidad, y en vez de contarnos qué hace nos explica, por qué lo hace: compite consigo mismo para abrigar su mundo interior, para ser mejor persona y para disfrutar de lo que le apasiona. Siempre está motivado para enfrentarse a cada uno los retos, o como diría él, tiene importantes motivos para llevarlos adelante.

Durante la charla nos regaló muchas ideas y en este post quiero compartir con vosotros dos que resonaron en mí y que tengo presente desde que iniciamos el 2013:

1. No obsesionarse.
Si nos obsesionamos con alcanzar el objetivo, si no lo relativizamos, corremos el riesgo de tirar la toalla, porque la mente lo ve inalcanzable y buscamos razones para abandonar. Albert nos aconseja trocear el objetivo, marcarnos etapas y premiarnos a la llegada de cada “sub-meta”. Así lo hizo él atravesando el Polo Sur en solitario: en vez de pensar en todos los días que quedaban para llegar, se concentraba en los cuatro siguientes días y así sucesivamente.

2. Tener pasión.
Entusiasmarnos por lo que hacemos es un componente vital para poner en práctica los proyectos que primero estuvieron en papel o en nuestra mente. La pasión nos hace sortear los obstáculos que surgen en todos los caminos que emprendemos y nos ayuda a comprometernos con nosotros mismos y con los demás.

Ambos me parecen dos buenos consejos que podemos seguir todos aquellos que queremos mejorar nuestro inglés. Dejemos de obsesionarnos con nuestro objetivo final y apasionémonos con los pequeños triunfos de cada día, y sin darnos cuenta llegaremos a nuestra meta.

¡Muchas gracias, Albert, por enseñarnos desde la experiencia, por tus extraordinarios objetivos que nos inspiran y sobre todo por tu alegría y espíritu emprendedor!

En la próxima ZIGnews! os cuento más.

El valor de cambiar nuestros hábitos

La semana pasada entré en unos grandes almacenes y en mi camino hacia la parafarmacia me paré en un stand con mochilas. De inmediato, una simpática dependienta vino para ofrecerme ayuda. «Sólo estoy mirando, gracias», le contesté. Y de repente entramos en conversación; me explicó que se le acababa el contrato en unos días y que veía muy difícil encontrar trabajo de nuevo. Le pregunté qué tipo de puesto buscaba y me contestó que a los 18 años (ahora tenía 20) se sacó un título en Estética y Belleza pero que no le había servido de nada y, desde entonces, había trabajado como dependienta esporádicamente. A continuación me preguntó a qué me dedicaba y yo le expliqué que era socia de una pequeña empresa especialista en formación de inglés para profesionales. «Si yo hablara inglés tendría trabajo seguro», declaró muy segura de si misma. «¿Y qué te impide hablar inglés?» le pregunté de nuevo. «Bueno es que siempre se me dio muy mal en el colegio. Yo no valgo para los idiomas. Es imposible que yo hable inglés».

Lo que me dijo esta chica es algo que oigo a menudo cuando alguien llama a nuestra oficina para pedir información sobre nuestros cursos o cuando visito a profesionales con perfiles muy distintos, y nos cuentan su experiencia con el aprendizaje de idiomas. En general, todos buscamos protegernos de los retos que tenemos delante porque ellos nos suponen salir de nuestras rutinas y caminar hacia lo desconocido.

Cambiar una creencia o un hábito no es fácil ni se consigue de inmediato. Es un proceso que precisa tiempo, durante el que debemos recibir recompensas y satisfacciones si queremos perseverar, y durante el que pasaremos por baches y dificultades. Sobre esto os aconsejo un artículo que publicó La Vanguardia, el pasado 12 de octubre, donde encontraréis ejemplos y opiniones de diferentes profesionales.

Estoy segura de que todos estaréis de acuerdo conmigo que repetirnos internamente “Si yo hablara inglés tendría trabajo seguro”, en vez de “Yo no valgo para los idiomas” ayudaría a esa chica a visualizarse desde esa posición para idear un plan que le permitiera alcanzar su objetivo. Es una persona muy joven, un ser en proceso de aprendizaje que se está cerrando puertas, que está creando una excusa para evitar un esfuerzo que le parece muy duro. ¡Es una lástima que se niegue a si misma la satisfacción de comunicarse en otro idioma!

«Valora lo que me has dicho y quizás consigas cambiar de opinión sobre aprender inglés. Mucha suerte», le dije antes de despedirme.

Saborear éxitos (grandes o pequeños) nos ayuda a cambiar hábitos y a arrostrar todos los esfuerzos que deberemos llevar a cabo. Deseo que encontréis valor para enfrentaros a nuevos retos, el mismo valor que encontrasteis anteriormente para enfrentaros a otros del pasado.

El desafío de subir montañas y atravesar desiertos

Ziggurat English Services compartió su experiencia  y conocimientos sobre formación en la jornada ‘APRENDIZAJE EN LAS EMPRESAS: El desafío de subir montañas y atravesar desiertos’, que organizó el pasado 2 de junio en el Centre Internacional de Negocis de Catalunya-CINC.

Para aprender hay que dejar de ser víctima para ser responsable.
Olga Campoy, Executive Coach de Ziggurat, habló sobre qué es aprender y cómo se aprende en las empresas, incidiendo en la idea de que cada uno de nosotros somos responsables de nuestro aprendizaje y no podemos culpar a los demás de nuestros fracasos.

Olga emocionó a los asistentes con la experiencia personal que más le ha marcado en su vida y el cambio de rol que experimentó cuando vio que todas sus expectativas habían sido truncadas. Tal y como explicó, «para aprender hay que dejar de ser víctima para ser responsable», tener un motivo, estar comprometido, ser valiente y también perseverante. 
 
Ver presentación en Power Point de Olga Campoy

Los españoles no tienen un defecto genético
Por su parte, Matthew Ray, director y fundador de Ziggurat English Services, afirmó que «los españoles no tienen un defecto genético» a la hora de aprender inglés y que «no están negados para los idiomas».

Una vez Matthew demostró cómo es el proceso de aprendizaje de un idioma, concretamente del inglés, ofreció las pautas básicas para que los responsables de Recursos Humanos y Formación puedan organizar un plan formativo exitoso y eficaz. Y es que las empresas españolas están perdiendo mucho negocio debido a la falta de conocimientos lingüísticos.

Ver presentación en Power Point de Matthew Ray

Afrontando retos en lo más alto – La historia de la escalada del K2 por la vía Magic Line
El alpinista Valentín Giró, consultor de Axialent y especialista en gestión de equipos de alto rendimiento, relató su expedición al K2 en el 2004 en la que lograron alcanzar la cumbre sin demasiados recursos, gracias a la excelencia de un pequeño equipo, comprometido hasta el final, y a otras muchas personas «invisibles» que apoyaron el proyecto.

«Importa el camino, no sólo la cumbre. Importa el cómo, de qué manera, con qué medios, con qué compañeros y por qué camino». Esta es la frase de Manel de la Matta que utilizó Valentín para resumir qué es lo más importante para que cualquier empresa pueda alcanzar el éxito.

Después de conmover al público con su ponencia, Valentín firmó ejemplares del libro que ha escrito junto a Carlos Trenchs. ‘La cumbre infinita. Relato de una expedición, espejo de una empresa’ narra dos historias que aportan la visión personal de los autores sobre liderazgo y emprendimiento.

Innovación en acción. Did you know?

Olga Campoy. Executive Coach

El pasado día 29 Aedipe me brindó la oportunidad de asistir a la conferencia-debate Innovación en acción que ofreció el profesor Jay Rao de la Babson Business School de Boston y socio de Dícere

El evento lo abrió Ferran Chuán director de Dícere, quien comentó que la innovación es consecuencia de una forma de vida y el resultado de un gran cocktail de muchos ingredientes, como en la cocina.  Nos habló de Sócrates, padre del coaching y nos recordó que las palabras marcan nuestras conductas.

Para introducir el tema de la innovación nos mostró un video (http://www.youtube.com/watch?v=cL9Wu2kWwSY), que seguro que muchos de vosotros ya habéis visto, titulado Did you know? Estoy segura de que no deja indiferente a nadie porque nos “habla” de amenazas y oportunidades.

Como dijo Chuán: “Todos los sectores tienen su ciclo de vida, igual que todos los cuentos tienen su fin.” Eso me hizo pensar que cuando nos decidamos a ver el fin de los ciclos como el inicio de algo nuevo y por qué no, algo mejor, veremos oportunidades donde ahora percibimos amenazas.

A continuación el profesor Rao desarrolló su ponencia: Innovación en acción.
Fue una gran lección donde aprendimos que la innovación no es una etiqueta que podamos pegar a nuestro antojo a un producto o servicio como valor añadido.

Nos explicó que ser un innovador es una decisión y que para serlo hay que desear algo mucho y ser perseverante.  También tuvo la generosidad de revelarnos la fórmula de la innovación= diciplina+disciplina+disciplina  y sobre todo nos animó a celebrar los fracasos, porque sin ellos no hay aprendizaje, no hay innovación: “Las personas no fracasan, fracasan los proyectos”, afirmó.

Y finalmente me quedo con su mantra: Fail fast, fail cheap, learn quick. Take action! Gracias profesor Rao por compartir sus conocimientos y por motivarme a seguir mi viaje sin olvidarme que la disciplina y el fracaso son las claves de la innovación (entre otros ingredientes).

Desde aquí quiero también expresar mi agradecimiento a los organizadores, Aedipe y Dícere (con la colaboración de la UOC), por acercarnos desde otra perspectiva al concepto de innovación, una palabra de moda, que se utiliza para aderezar cualquier cosa, como si de sal se tratara.

ZIGnews! February 2011

Ya está disponible la última newsletter de Ziggurat English Services.

En el número de febrero, puedes consultar las próximas actividades y cursos destacados; además, te invitamos a participar en el próximo Talk About… que tratará sobre vinos.

Matthew Ray, director de Ziggurat, te recomienda una de sus claves para aprender inglés en su artículo TIME = MOTIVATION or MOTIVATION = TIME. Por otro lado, Olga Campoy, Executive Coach, cuenta su experiencia en unas jornadas de innovación a las que asistió recientemente.

Para finalizar y, como siempre, destacamos algunas Daily Vitamin del mes. ¡Esperamos que disfrutéis de esta ZIGnews!

Orgullo de pertenencia

Después de más de una semana con un constipado que me ha dejado fuera de combate,  parece que todo vuelve a la normalidad. Reconozco que suelo llevar mal el no poder estar al 100%, mientras veo como los emails se acumulan en la bandeja de entrada y no puedo ir tachando las tareas de mis interminables listas.

Sin embargo, dejar la actividad para poder descansar ha sido doblemente positivo: por un lado para recuperarme físicamente y, por otro, para reflexionar sobre lo privilegiada que soy por sentirme orgullosa del equipo al que pertenezco.

Y estos son los tres pilares en los que se basa mi orgullo de pertenencia:

  1. Confianza en los demás miembros del equipo, sabiendo que todos cumplimos con nuestras responsabilidades lo mejor que sabemos, y podemos, en cada momento. También me sustenta el apoyo y la confianza que nuestros alumnos nos han mostrado y nos siguen expresando a lo largo de todos estos años.
  2. Servicio. Sentirme útil es una de las cosas que me hace más feliz y que da sentido a mi vida personal y profesional. Saber que somos un equipo que ayuda a otras personas (internacionalizando su empresa, abriendo mercados en el extranjero o comunicándose mejor…) me anima a seguir en el mismo camino.
  3. Expectativas positivas de futuro. Somos un proyecto en construcción. Sé que podemos hacer más: mejorar nuestros procesos y servicios, crear sinergias y colaboraciones con otros profesionales… Hay mucho talento por destapar y podemos superarnos si nos lo proponemos.

Estamos ante el último mes del año. Un mes idóneo para hacer balance y dejar por escrito aquellas cosas de las que estamos satisfechos y de las que queremos mejorar. Esta vez mi lista de las mejoras va a ser muy corta. He de acabar de definirla pero quiero que sólo queden uno o dos aspectos como máximo. Sé que si quiero conseguir algo será evitando la dispersión, para conseguir pequeños logros que me acerquen a mi meta.

He perdido el trabajo de mi vida por no saber inglés

Os dejamos el artículo que Olga Campoy escribió para la última ZIGnews!:

La semana pasada hablé con dos personas con algunas cosas en común: las dos tenían la misma edad (30 años), las dos poseían un buen currículum profesional (tanto por su experiencia como por su formación) y a las dos les habían ofrecido un trabajo que en sus propias palabras “era el trabajo de su vida”. Ninguna de las dos pudo aceptarlo porque no tenían el alto nivel de inglés requerido para el puesto.

Lo que me chocó fue la diferencia de actitud que habían tomado frente a esa situación. Mientras una me comunicó frustración e injusticia frente a este hecho, la otra veía que quizá era la oportunidad de aprender inglés de una vez por todas.

Pero lo que realmente me llamó la atención, es que estas historias tenían mucha relación con un libro que acababa de leer: La ley del espejo, una historia conmovedora que me hizo reflexionar sobre la actitud que tomamos ante la vida. Al final de este breve libro su autor, Yoshinori Noguchi nos dice:

”Todos los problemas que surgen en la vida ocurren para darnos cuenta de algo importante. Usted no tendrá nunca ningún problema que no pueda solucionar. Usted tiene la fuerza necesaria para resolver cualquier problema, el cual ocurre para que a través de su solución usted se dé cuenta de algo importante”.

En mi caso cumplir años y pasar por diferentes experiencias me ha servido para darme cuenta de que los “problemas” no son elementos fastidiosos que nos llegan sin sentido. Hace años por un “problema” de salud tuve que dejar algunos alimentos que tomaba habitualmente y empezar a comer otros que desconocía.

Al principio era complicado, sobre todo cuando tenía que comer fuera de casa. Al cabo de un tiempo empecé a sentirme tan bien que el “problema” se convirtió en un regalo inesperado, que me sirvió para conocerme mejor y ver de qué soy capaz ante un reto.

Todos hemos tenido, tenemos y tendremos “problemas”. Dependiendo de cómo reaccionemos ante ello nos abriremos o cerraremos puertas.

Os animo a que leáis El espejo, un breve relato que ha sido un best seller en Japón y que aquí ya va por la 4ª edición. Os resumo lo que pone en la contraportada: 

 El autor, un reconocido experto en coaching y asesoramiento psicológico, nos cuenta la historia de una madre preocupada por el acoso que sufre su hijo en el colegio, ya que se siente sola e impotente para resolver este problema. Gracias al sorprendente método que le ofrece un amigo de la familia se enfrentará a la situación más difícil de su vida y conseguirá ver el problema desde otra perspectiva. El 90% de los japoneses han llorado con esta historia.

Yo también he llorado y me he emocionado con el poder de las preguntas que puede lanzar un coach.

¿Para qué os sirve reaccionar con rabia ante un problema? Si queréis compartir las respuestas podéis contactar conmigo (olga@ziggurat.es). ¡Hasta pronto!

Inglés sin victimismo ni complejos

El domingo la selección española ganó el mundial de fútbol sin victimismo ni complejos.

El equipo salió unido con un claro objetivo: derrotar a su rival con juego limpio. Se concentraron en seguir su táctica sin derrochar energía quejándose al árbitro de las posibles injusticias.

Todos los equipos de alto rendimiento que acaban consiguiendo la meta por la que han trabajado, nos enseñan que para conseguir resultados extraordinarios necesitamos cambiar el rol de victima por el de responsable.

Cuántas veces hemos echado la culpa a terceros: “el inglés es muy difícil”, “en este país nos han doblado las películas y no hemos tenido oportunidades para practicar inglés”,  “las clases de inglés son aburridas”, “siempre me suspendían el inglés”, “no nos han enseñado el inglés desde pequeños”…

Estos comentarios quizás nos desahogan pero, ¿nos ayudan a cambiar la situación? ¿Nos motivan y nos llevan a conseguir los resultados que necesitamos?

Trabajar en equipo (con profesores, coaches, compañeros, familia…), marcarnos un objetivo realista para crear un hábito diario y olvidarnos de nuestro sentido del ridículo nos ayudarán a ganar la batalla del inglés sin victimismo ni complejos. No nos juzguemos, no etiquetemos con “bien” y “mal” todo lo que hacemos y poco a poco con perseverancia los resultados irán llegando. A veces nosotros mismos somos nuestro peor enemigo.

Para profundizar en este tema os recomiendo la lectura del libro The Inner Game of Tennis donde Tim Gallway, “padre” del coaching, nos explica cómo mejorar nuestro rendimiento en cualquier aspecto de nuestra vida dejando de juzgar constantemente lo que hacemos para fluir en cada situación.

There is always an inner game being played in your mind no matter what outer game you are playing. How aware you are of this game can make the difference between success and failure in the outer game”  Tim Gallway.

Por Olga Campoy. Executive Coach.

¿Te roba energía tomar decisiones?

Olga Campoy. Executive Coach

En los últimos años frases como “no tengo tiempo”, “estoy abrumado con las tareas cotidianas” o “no llego a todo”, son constantes en conversaciones con amigos, vecinos o colegas de trabajo.  Hay días en los que te castigas pensando en lo que no has podido hacer en vez de felicitarte por todo lo que has hecho, que seguro ha sido mucho.

Y es que a veces ese no tener tiempo o ese agotamiento viene de tomar cientos de decisiones diarias que nos roban energía. Quizá podríamos evitarlo si no tuviéramos tantas opciones para elegir. Nos ahogamos a veces en el gran océano de la información a la que tenemos acceso.

Acciones como comprar un ordenador, escoger un curso o un libro, seleccionar una escuela para tus hijos o comprometerte con alguien para formar una familia puede convertirse en algo agotador.

Incluso quien dedica tiempo para tomar decisiones no siempre queda satisfecho porque sabe que hay muchas opciones que no ha podido estudiar y le inquieta pensar que quizá en un futuro próximo lo que ha elegido estará obsoleto.

Por otro lado la omnipresente publicidad nos reclama que nos reinventemos y que redecoremos nuestra vida en estos tiempos en que todo es posible “porque tu lo vales”. Incluso en la última película de la guru de moda se nos pregunta: ¿por qué caminar si puedes volar?

Con este escenario centrarnos en un solo aspecto u objetivo nos cuesta y nos marcamos demasiados propósitos para luego sentirnos fracasados, cuando en realidad no hemos puesto el foco en lo más importante. Estamos agotados luchando en mil frentes, apagando fuegos sin mirar hacia donde nos dirigimos.

Si tenéis como reto separar lo urgente de lo importante y evitar que el tomar decisiones os robe energía,  os ofrezco una sesión de gratuita para que experimentéis los beneficios del coaching. Podéis contactarme vía mail escribiendo a coaching@ziggurat.es

Para acabar os recomiendo que veáis la conferencia que ofreció el psicólogo americano Barry Schwartz hace unos años donde expone el contenido de su libro The paradox of choice, y que tiene mucha relación con lo expuesto anteriormente. Su sentido del humor y sus opiniones creo que merecen ser compartidas a la vez que practicamos inglés. ¡Espero que sea de vuestro interés!

http://www.ted.com/talks/lang/eng/barry_schwartz_on_the_paradox_of_choice.html

Aprender inglés: transforma los sprints en una carrera de fondo

En una sesión de coaching, un directivo con nivel intermediate manifestó que su reto era llegar a un nivel advanced en 2 años. Lleva años estudiando inglés con interrupciones y la mayor dificultad que ha encontrado hasta ahora es no planificar su tiempo entre clases para crear un hábito.

A mi pregunta, cuál es el principal obstáculo que te podría alejar de tu objetivo, me respondió: “Prefiero los sprints a las carreras de fondo. Pienso que aprender un idioma es comparable a una carrera de fondo, y me motiva más hacer esfuerzos intensos y obtener resultados a muy corto plazo”.

A continuación le planteé otras preguntas con la finalidad de que visualizara su reto desde otra perspectiva: ¿qué son dos años en una vida? ¿Te imaginas con nivel advanced en el 2012? ¿Qué puertas te abriría?¿Cómo te sentirías? ¿Qué estarías haciendo?

Los sprints siempre estarán ahí porque surgirán situaciones que nos moverán a correr con intensidad, por necesidad o por pasión. Aprender inglés es una carrera de fondo, que hay que disfrutar día a día, a pesar de los momentos difíciles donde se tiene la sensación de no avanzar. Esta carrera de fondo, con algunos sprints intercalados, es la que ayudará a este profesional a crear un hábito y a celebrar cualquier resultado, por pequeño que sea, con mucha ilusión.

“Un gran sacrificio resulta fácil; los que resultan difíciles son los continuos pequeños sacrificios”, Johann W. Goethe.

El truco es tener un plan, un compromiso, y actuar, actuar y actuar. Poco a poco los resultados se ven y son como una bola de nieve que crece y crece. A veces la bola se derrite un poco pero si la mantienes deslizándose vuelve a crecer y a seguir serpenteando obstáculos. ¡Cuéntame tus experiencias con tus sprints y tus carreras de fondo! (coaching@ziggurat.es). ¡Hasta pronto!

Olga Campoy
Executive Coach