Formación de idiomas en empresas: ¿café para todos?

cafe-para-todosLa clave para una formación eficaz de idiomas es tener objetivos claros, así como una estrategia global bien definida. Si los empleados no aprenden, la formación es cara, no importa cómo sea de “barata”.

Lo que nada cuesta nada vale

La primera pregunta que debe hacerse la persona responsable de la formación es por qué se están ofreciendo clases de idiomas a sus empleados. ¿Es una “prima”, un “caramelo” por buena conducta o una “tradición heredada” sin objetivos claros? ¿Los alumnos/empleados necesitan otros idiomas para llevar a cabo su trabajo?

Tal vez la empresa se está preparando para operar en el extranjero o ha sido adquirida por una compañía que utiliza otro idioma como lengua franca. Antes de empezar a pensar en la oferta de enseñanza de idiomas para sus empleados, es necesario saber para qué se va a implementar y crear una estrategia coherente.

Si se permite a los empleados continuar con su formación a pesar de la escasa asistencia y/o progreso limitado, el mensaje es que la formación realmente no es tan importante. Si por otro lado, la empresa controla la asistencia y el progreso cuidadosamente y hay consecuencias para aquellos que no llegan a los requisitos mínimos, los empleados generalmente toman más en serio la formación y aprenden más rápidamente.

El programa de formación de idiomas debe ser igual que cualquier otro proyecto en la empresa; debe tener objetivos claros, un presupuesto, un timing y, lo más importante, debe evaluarse continuamente.

Cada vez más vemos buenas prácticas en este sentido: muchas empresas analizan qué deben priorizar y qué tipo de formaciones les va a conllevar más beneficios. Si se quiere que los alumnos se comprometan firmemente con la formación de idiomas hay que sentarse con ellos y averiguar cuánto tiempo están dispuestos a invertir en dicha formación (no sólo ir a clase sino qué podrían hacer entre clases) y si estarían dispuestos a pagar una cantidad simbólica.

Si sólo se apuntan porque es “gratis” se confirmará aquel dicho de “lo que nada cuesta, nada vale”. Y valorar la formación es el primer paso para que sea un éxito, así como dejar que sea café para todos.

¿Qué hay de nuevo, viejo?

Tendencias en formación para empresas 2017
Por Olga Campoy, Client Services Manager de Ziggurat

¿Os acordáis de esta pregunta que hacía Bugs Bunny? Al pensar en tendencias, me ha venido a la memoria porque en el ámbito de la formación hay cosas muy viejas que aún funcionan, otras nuevas que han venido para quedarse y otras que pasarán sin pena ni gloria.
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Hay 3 tendencias que quiero destacar en este post:

  1. La formación como servicio vs producto: los profesionales ya no están interesados en catálogos de cursos con contenidos preestablecidos, sino que quieren contenidos a la carta, aprender haciendo (learning by doing) y tener espacios donde compartir el conocimiento (plataformas online y redes sociales). Jesús Martínez nos da más detalles en su blog ‘Trabajo Colaborativo‘. Herramientas como el Study Plan (una hoja de ruta consensuada a principio de curso entre profesor y alumno) ayudan a personalizar la formación para que el alumno aplique lo aprendido en su día a día y consiga los objetivos que se ha marcado.
  2. La tecnología al servicio de las personas: hace años se hablaba de que el e-learning sería la solución formativa por excelencia, que sustituiría a las clases presenciales por su flexibilidad, innovación y por la reducción de costes que podría suponer. Pero hoy vemos que “Incluso el e-learning empieza a estar superado”, como dice Andrés Ríos. Cada vez vemos más contenidos formativos accesibles a través del móvil o tablets y el concepto de gamificación aplicado al aprendizaje suena con fuerza. Pero lo más importante sigue siendo la combinación de metodologías y la adaptación a las necesidades de los alumnos. No todo vale para todos. Y tecnología no siempre significa innovación.
  3. La formación sugerida vs obligatoria: las personas que siguen una formación deben tener motivos para llevarla a cabo (porque su puesto de trabajo lo requiere o porque quieren aprender y tienen un alto compromiso con la formación). Cuando los alumnos se comprometen para obtener los beneficios que desean, se convierten en protagonistas de su propia formación y los buenos resultados siempre llegan.

Los profesionales que nos dedicamos a la formación debemos aportar valor a los clientes que nos la solicitan. Por un lado, no debemos implantar los mismos cursos, metodologías, soluciones o plataformas a todos nuestros clientes y, por otro, debemos ser lo que hemos prometido.

Concretamente en la formación de idiomas no hay fórmulas mágicas y sólo adaptándonos a las personas y propiciando un alto grado de compromiso (entre alumno, empresa y profesor) alcanzaremos el éxito.

En conclusión, la calidad nunca pasa de moda y en formación a veces hay que estar por encima de las modas y potenciar lo que es eficaz.

#SecondChance. Participación en TEDxSant Cugat

El pasado jueves 28 de mayo pudimos disfrutar del segundo TEDxSant Cugat, en esta ocasión bajo el slogan Second Chance. Todos los ponentes hicieron referencia al valor de las segundas oportunidades que nos ofrece la vida, gracias a acontecimientos inesperados que nos ocurren y a los que respondemos reinventándonos.

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Albert Bosch, Laura Rosillo, Eduardo Torras, Dory Sontheimer, Joaquim Garrabou, Gema Campo, Raül Romeva, Eva Pellicer y Quim Moya compartieron experiencias donde el riesgo, la responsabilidad de nuestras actitudes frente a lo que pasa, la resiliencia y el optimismo fueron los protagonistas.

Gracias a todos por vuestro testimonio y a todo el equipo que hace que este TEDxSant Cugat sea posible. Y gracias también por contar con nosotros para que pudiéramos aportar nuestro granito de arena.

¡Nos vemos el próximo año en el Siglo!

Hay que hablar el idioma del cliente

El miércoles 20 de febrero asistí a la interesante jornada ¿Cómo internacionalizar en tiempos difíciles? organizada por APD, CESCE y KPMG, en el Hotel Meliá de Barcelona.

En la primera parte, el profesor Xavier Mendoza de Esade nos dio las claves para internacionalizar la empresa en un tono prudente, invitándonos a analizar los riesgos sin precipitarnos y recordándonos que los mercados emergentes no son los más adecuados para empezar.

Beatriz Reguero, de CESCE, nos informó sobre cómo gestionar el riesgo en operaciones de internacionalización y Antonio Hernández García, de KPMG, nos habló de innovación y de la importancia de cumplir estándares como estrategia de marketing para tener éxito fuera de nuestras fronteras. También nos recordó que sólo un 4% de las empresas que empezaron a exportar en el 2002 siguen exportando en el 2012.

En la segunda parte, en una mesa redonda moderada por Xavier Puig (director de Negocio Internacional de Banc de Sabadell), Oriol Guixà (Consejero Delegado de La Farga Group), Eduardo Jaklitsch (Director General de Comforsa),  Jaime Caballé (Director Comercial Corporativo de Germans Boada), Joan Hinojo (Director General de Circontrol) y Pau Relat (Consejero Delegado de Mat Holding), compartieron sus experiencias profesionales internacionales, hablando de sus éxitos y fracasos (o errores como dijo el representante de Comforsa) con claridad y sentido del humor.

Una idea que se repitió en casi todas las intervenciones fue la importancia de los idiomas para llevar adelante un proceso de internacionalización exitoso, tanto para exportar o tener filiales en otros países, o para atraer a inversores. Vale la pena escuchar y dejarnos asesorar por profesionales que llevan años en procesos de internacionalización y empezar a poner el acento en invertir en formación de idiomas si queremos que nuestras oportunidades se multipliquen.

Para finalizar me despido con las palabras del profesor Mendoza: “para tener éxito hay que hablar el idioma del cliente, y sobre todo entender su cultura para minimizar el hándicap de ser extranjero”.

¿Tus objetivos te apasionan o te obsesionan?

En diciembre, tuve el placer de asistir a la ponencia de Albert Bosch‘Passió per l’objectiu’, que ofreció en CINC. Es un apasionado de la emprendeduría y del deporte en general que ha coronado varios ochomiles y ha atravesado el Polo Sur, su última aventura. Seguro que muchos de vosotros también lo conocéis por haber participado en varias ediciones del Dakar.

Albert es un auténtico emprendedor que transmite energía, pensamiento positivo y mucha confianza porque no es un gurú que explica teorías, sino que comparte sus experiencias y lo que ha aprendido de ellas. Demuestra su espíritu aventurero sin grandiosidad, y en vez de contarnos qué hace nos explica, por qué lo hace: compite consigo mismo para abrigar su mundo interior, para ser mejor persona y para disfrutar de lo que le apasiona. Siempre está motivado para enfrentarse a cada uno los retos, o como diría él, tiene importantes motivos para llevarlos adelante.

Durante la charla nos regaló muchas ideas y en este post quiero compartir con vosotros dos que resonaron en mí y que tengo presente desde que iniciamos el 2013:

1. No obsesionarse.
Si nos obsesionamos con alcanzar el objetivo, si no lo relativizamos, corremos el riesgo de tirar la toalla, porque la mente lo ve inalcanzable y buscamos razones para abandonar. Albert nos aconseja trocear el objetivo, marcarnos etapas y premiarnos a la llegada de cada “sub-meta”. Así lo hizo él atravesando el Polo Sur en solitario: en vez de pensar en todos los días que quedaban para llegar, se concentraba en los cuatro siguientes días y así sucesivamente.

2. Tener pasión.
Entusiasmarnos por lo que hacemos es un componente vital para poner en práctica los proyectos que primero estuvieron en papel o en nuestra mente. La pasión nos hace sortear los obstáculos que surgen en todos los caminos que emprendemos y nos ayuda a comprometernos con nosotros mismos y con los demás.

Ambos me parecen dos buenos consejos que podemos seguir todos aquellos que queremos mejorar nuestro inglés. Dejemos de obsesionarnos con nuestro objetivo final y apasionémonos con los pequeños triunfos de cada día, y sin darnos cuenta llegaremos a nuestra meta.

¡Muchas gracias, Albert, por enseñarnos desde la experiencia, por tus extraordinarios objetivos que nos inspiran y sobre todo por tu alegría y espíritu emprendedor!

En la próxima ZIGnews! os cuento más.

Más por qué y menos qué

Estos últimos días de noviembre, estoy reviviendo la época de los exámenes de final de trimestre, gracias a mi hijo que está en primero de la ESO.

Viéndole estudiar me doy cuenta de que hay cosas que han cambiado mucho: las nuevas tecnologías le permiten acceder a recursos pedagógicos extras que en nuestro tiempo eran impensables.

Sin embargo, otros aspectos no han cambiado: los profesores siguen estando ahí, como pilar fundamental para guiarnos, interesarse por nuestros progresos, motivarnos y darnos un toque cuando no estamos haciendo lo que deberíamos. Estos profesionales, a veces infravalorados, son cada vez menos “libros con piernas”. Son facilitadores que nos ayudan a ser más críticos y que acabarán convirtiéndose en nuestros entrenadores en el proceso de aprendizaje.

Supongo que como muchos de vosotros, apenas me acuerdo de qué me enseñaron mis mejores profesores, qué metodologías seguían o qué tipos de trabajos me pedían. Me acuerdo de cómo me enseñaron a aprender, de cómo me trataron y de cómo me animaron a dar lo mejor de mí. ¿Y por qué ponían tanto empeño en todo lo que emprendían? Porque amaban su trabajo y creían en el valor de lo que hacían.

Y eso es lo que aprendí de ellos, lo que me mueve cada día para entender qué precisa el otro, escuchándole, preguntándole e interesándome por sus necesidades. Como parte del equipo de Ziggurat, no me obsesiona el qué ofrecemos, me obsesiona el “por qué y el cómo lo ofrecemos” porque es lo que realmente marca la diferencia.

Sabemos que los idiomas son muy valiosos a nivel personal y profesional. Todos podemos aprenderlos con compromiso y perseverancia, con la ayuda de un profesor y con horas de autoestudio. Por eso nos dedicamos a motivar a nuestros alumnos a crear un hábito de estudio diario, por ejemplo a través de la Daily Vitamin, y les animamos a mantener el contacto con el inglés participando en actividades como el Breakfast in English o el Talk About. Queremos que nuestros alumnos nos recuerden por el interés que ponemos en que consigan sus objetivos.

No sé qué recordará mi hijo dentro de unos años. Supongo que olvidará muchos de los conceptos que está estudiando ahora pero lo que seguramente no olvidará es cómo le valoraron y cómo le animaron a crecer y a superarse. 

Me despido dejándoos un vídeo que puede inspiraros a poner más énfasis en el por qué  y menos en el qué:

 

El valor de cambiar nuestros hábitos

La semana pasada entré en unos grandes almacenes y en mi camino hacia la parafarmacia me paré en un stand con mochilas. De inmediato, una simpática dependienta vino para ofrecerme ayuda. «Sólo estoy mirando, gracias», le contesté. Y de repente entramos en conversación; me explicó que se le acababa el contrato en unos días y que veía muy difícil encontrar trabajo de nuevo. Le pregunté qué tipo de puesto buscaba y me contestó que a los 18 años (ahora tenía 20) se sacó un título en Estética y Belleza pero que no le había servido de nada y, desde entonces, había trabajado como dependienta esporádicamente. A continuación me preguntó a qué me dedicaba y yo le expliqué que era socia de una pequeña empresa especialista en formación de inglés para profesionales. «Si yo hablara inglés tendría trabajo seguro», declaró muy segura de si misma. «¿Y qué te impide hablar inglés?» le pregunté de nuevo. «Bueno es que siempre se me dio muy mal en el colegio. Yo no valgo para los idiomas. Es imposible que yo hable inglés».

Lo que me dijo esta chica es algo que oigo a menudo cuando alguien llama a nuestra oficina para pedir información sobre nuestros cursos o cuando visito a profesionales con perfiles muy distintos, y nos cuentan su experiencia con el aprendizaje de idiomas. En general, todos buscamos protegernos de los retos que tenemos delante porque ellos nos suponen salir de nuestras rutinas y caminar hacia lo desconocido.

Cambiar una creencia o un hábito no es fácil ni se consigue de inmediato. Es un proceso que precisa tiempo, durante el que debemos recibir recompensas y satisfacciones si queremos perseverar, y durante el que pasaremos por baches y dificultades. Sobre esto os aconsejo un artículo que publicó La Vanguardia, el pasado 12 de octubre, donde encontraréis ejemplos y opiniones de diferentes profesionales.

Estoy segura de que todos estaréis de acuerdo conmigo que repetirnos internamente “Si yo hablara inglés tendría trabajo seguro”, en vez de “Yo no valgo para los idiomas” ayudaría a esa chica a visualizarse desde esa posición para idear un plan que le permitiera alcanzar su objetivo. Es una persona muy joven, un ser en proceso de aprendizaje que se está cerrando puertas, que está creando una excusa para evitar un esfuerzo que le parece muy duro. ¡Es una lástima que se niegue a si misma la satisfacción de comunicarse en otro idioma!

«Valora lo que me has dicho y quizás consigas cambiar de opinión sobre aprender inglés. Mucha suerte», le dije antes de despedirme.

Saborear éxitos (grandes o pequeños) nos ayuda a cambiar hábitos y a arrostrar todos los esfuerzos que deberemos llevar a cabo. Deseo que encontréis valor para enfrentaros a nuevos retos, el mismo valor que encontrasteis anteriormente para enfrentaros a otros del pasado.

The secret to learning English

El martes 22 de mayo volvimos a reunirnos en  la librería +bernat para compartir un nuevo Talk About. El tema de este mes, The secret to learning English, convocó a un numeroso público: alumnos de Ziggurat, muchos seguidores de la Daily Vitamin y los clientes habituales de la +bernat.

Me gustaría destacar la presencia de 2 personas en especial: Tona y Nil, su nieto de 14 años. Nos hizo una especial ilusión contar con un asistente tan joven al lado de su abuela, una mujer extraordinaria con muchas ganas de aprender.

Después de ver el vídeo de Jay Walker,  Mathew Ray, director de Ziggurat, nos explicó por qué fracasamos con el inglés y nos hizo reír al contarnos experiencias de aprendizaje con las que muchos nos sentimos identificados.

Al final del evento, Matthew reveló el secreto para aprender inglés u otros idiomas que no es otro que buscar momentos, si puede ser cada día, para estar en contacto con el idioma, seleccionando actividades que sean de nuestro interés (leer un libro, un artículo, escuchar un podcast, ver un capítulo de una serie, entrar en los links que encontrareis en el Zigspace,  escuchar la DV…)

Y recordad que si necesitáis apoyo u orientación contáis con nosotros!

¡Nos vemos en el próximo Talk About!

El inglés a peso sale caro

Cuando era pequeña mi padre tenía un taller de ebanistería y muchos de sus clientes le encargaban estanterías para sus salones o dormitorios. Algunos de estos clientes, una minoría, compraban libros a peso para colocarlos en esas estanterías con un fin decorativo. Lo más importante de esos libros era su estética y su valor intelectual: que estuvieran bien encuadernados y que fueran obras de renombrados autores.

En definitiva: esos libros a peso proporcionaban una buena imagen.

Esto viene a cuento porque la semana pasada conocí una empresa con esta filosofía. En la actualidad, hay organizaciones que compran formación de inglés a peso, a las que sólo les interesa a cuánto sale la hora, porque lo resultados son secundarios. Para ellas lo importante es ofrecer un beneficio social al empleado, darle un “caramelo”, ofreciéndole clases de idiomas que pueden sufragar con los fondos sociales europeos. Y eso, da una buena imagen.

Pero como todos hemos experimentado, estudiar algo que no necesitas o realizar una actividad sin un objetivo claro es el camino hacia el fracaso o el abandono.

Es una lástima seguir desperdiciando recursos como el tiempo (gestionando papeleo para obtener bonificaciones, pidiendo informes, recogiendo listas de asistencias) y el dinero de los fondos sociales que no traen nada valioso a cambio.

Si realmente se piensa que el inglés puede ser un beneficio, ¿por qué no concretar objetivos y medir resultados? Esto realmente beneficiaría a la empresa y complacería al empleado, ya que estarían mejor preparados para cuando surjan nuevas oportunidades de negocio en el extranjero.

En definitiva: comprar inglés a peso sale caro.

Chip Kidd en nuestro Talk About

El jueves 19 de abril celebramos una nueva sesión de nuestro Talk About en la en la librería +bernat. En esta ocasión y teniendo la fecha de Sant Jordi tan cerca, aprovechamos para seguir hablando de libros, concretamente sobre cómo nos influyen sus portadas a la hora de hacer nuestra elección.

Matthew Ray, director de Ziggurat, y Rachel PLayfair, profesora del equipo, seleccionaron una interesante y divertida charla de TED en la que Chip Kidd nos explica el proceso creativo que lleva a cabo para diseñar una buena portada.

Como siempre, queremos destacar la gran participación de todos los asistentes, dando su opinión, preguntando sobre vocabulario o expresiones que escuchamos en el video y sobre todo aprendiendo de las aportaciones de todos, sin dejar de hablar inglés en ningún momento (bueno, sólo hubo un par de ocasiones cuando Matthew ”sacó la tarjeta amarilla” para amonestar alguna breve intervención en catalán o castellano;-)

¡Gracias a todos por vuestra participación, y a los que no habéis venido todavía os animamos a hacerlo el próximo mes! Vale la pena también disfrutar de las bebidas y deliciosos bocadillos que nos prepara Farfalina para reponer fuerzas durante el debate.