¿Qué hay de nuevo, viejo?

Tendencias en formación para empresas 2017
Por Olga Campoy, Client Services Manager de Ziggurat

¿Os acordáis de esta pregunta que hacía Bugs Bunny? Al pensar en tendencias, me ha venido a la memoria porque en el ámbito de la formación hay cosas muy viejas que aún funcionan, otras nuevas que han venido para quedarse y otras que pasarán sin pena ni gloria.
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Hay 3 tendencias que quiero destacar en este post:

  1. La formación como servicio vs producto: los profesionales ya no están interesados en catálogos de cursos con contenidos preestablecidos, sino que quieren contenidos a la carta, aprender haciendo (learning by doing) y tener espacios donde compartir el conocimiento (plataformas online y redes sociales). Jesús Martínez nos da más detalles en su blog ‘Trabajo Colaborativo‘. Herramientas como el Study Plan (una hoja de ruta consensuada a principio de curso entre profesor y alumno) ayudan a personalizar la formación para que el alumno aplique lo aprendido en su día a día y consiga los objetivos que se ha marcado.
  2. La tecnología al servicio de las personas: hace años se hablaba de que el e-learning sería la solución formativa por excelencia, que sustituiría a las clases presenciales por su flexibilidad, innovación y por la reducción de costes que podría suponer. Pero hoy vemos que “Incluso el e-learning empieza a estar superado”, como dice Andrés Ríos. Cada vez vemos más contenidos formativos accesibles a través del móvil o tablets y el concepto de gamificación aplicado al aprendizaje suena con fuerza. Pero lo más importante sigue siendo la combinación de metodologías y la adaptación a las necesidades de los alumnos. No todo vale para todos. Y tecnología no siempre significa innovación.
  3. La formación sugerida vs obligatoria: las personas que siguen una formación deben tener motivos para llevarla a cabo (porque su puesto de trabajo lo requiere o porque quieren aprender y tienen un alto compromiso con la formación). Cuando los alumnos se comprometen para obtener los beneficios que desean, se convierten en protagonistas de su propia formación y los buenos resultados siempre llegan.

Los profesionales que nos dedicamos a la formación debemos aportar valor a los clientes que nos la solicitan. Por un lado, no debemos implantar los mismos cursos, metodologías, soluciones o plataformas a todos nuestros clientes y, por otro, debemos ser lo que hemos prometido.

Concretamente en la formación de idiomas no hay fórmulas mágicas y sólo adaptándonos a las personas y propiciando un alto grado de compromiso (entre alumno, empresa y profesor) alcanzaremos el éxito.

En conclusión, la calidad nunca pasa de moda y en formación a veces hay que estar por encima de las modas y potenciar lo que es eficaz.

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